Yo me quedo en casa

Por una vida mejor. Cuestionando el 10% del aporte.

Publicado: 2014-10-21

¿Alguna vez usted se ha cuestionado por qué los afiliados tienen que aportar el 10% de su sueldo? Seguramente su atención ha estado centrada en la obligación de aportar -a secas-, en la comisión o en la rentabilidad, mas nunca se ha cuestionado a profundidad el porqué de este porcentaje de retención. Bueno pues he puesto en entredicho este gran paradigma -que con toda modestia creo que es lo que hay que hacer en el Perú para tener un mejor país- y he llegado a conclusiones inesperadas. Creo que el nuevo enfoque que voy a proponer cambiaría todo el sistema en beneficio de los afiliados y por tanto resolvería el problema estructural del sistema; la cobertura.  

El objetivo del Sistema Privado de Pensiones (SPP) por definición es generar cobertura, es decir, más gente con pensión y por tanto menos ciudadanos teóricamente “desamparados”. Sin embargo el sistema actual exige condiciones de aporte que son inalcanzables en la mayoría de casos, además de injustificables desde mi punto de vista pues van en contra del objetivo citado. La explicación que se esgrime comúnmente para deducir la décima parte de la remuneración radica en la “tasa de reemplazo” que debe alcanzar el afiliado a los 65 años. La tasa de reemplazo se obtiene de dividir la pensión entre el promedio de sus últimos diez años de remuneraciones; si la pensión es 1,000 soles y el promedio de remuneraciones fue 2,000 soles, la tasa de reemplazo será de 50% (1000/2000). Lo que se quiere es que esa tasa sea lo mayor posible -mayor al 70%-, y se pueda mantener el nivel de vida al que el afiliado estaba acostumbrado; pero eso es justamente lo que disuade al afiliado de aportar, y genera cierta animadversión -completamente justificable creo yo- hacia el sistema.

Las implicancias de esta política pública parecen inocuas pero son enormes. Atención: Implica que cada mes el trabajador sacrifica 2.86 días trabajados únicamente para “guardar” dinero para la jubilación [1]-si es que llega a ella con salud-. Esto significa 34.32 días laborables al año, 1372 días laborables en cuarenta años, 5.2 años completos de toda una vida laboral se habrán dedicado a ahorrar pan para mayo [2]  y no a vivir adecuadamente en enero, a saber: educar, tener salud, vivienda, educación en fin…disfrutar una ciudadanía digna, derechos que están salvaguardados en la constitución.

Estas cifras no mienten y usted puede corroborarlas. Se podrá argumentar que el seguro de invalidez no es parte de la comisión, y eso es cierto, pero también es cierto que es parte del dinero que sale mes a mes del sueldo de la persona -de manera obligatoria- lo cual tiene un costo de oportunidad (el hecho de poder usar ese dinero, por ejemplo, para un seguro de salud).

Me pregunto: ¿por qué se quiere una jubilación “digna” si para ello claudicaré a más de cinco años de vida? El tema del disfrute de la vida y de su importancia para el desarrollo de la sociedad ha sido tratado extensamente por Bertrand Russell, filósofo ganador del premio nobel y uno de los pensadores más influyentes del siglo 20 [3] así como por John Stuart Mill en su libro capital “Sobre la Libertad”. Hablamos de unos de los pensadores más influyentes en los siglos XX y XIV.  

Las implicancias de esta política pública parecen inocuas pero son enormes

Esta realidad desincentiva la formalización laboral, disuade a los ya afiliados a aportar y a los ciudadanos en general a ingresar al SPP. Para que esto no siga sucediendo necesitamos retomar el objetivo del sistema: generar cobertura sin imponer obligaciones innecesarias, ciertamente penosas, y fuera del alcance de la mayoría de peruanos.

Investigando, cuestionando y jugando con números realicé el siguiente experimento. Asumí que un afiliado aporta solo seis meses al año, es decir una mantiene una densidad de cotización del 50%, y que este afiliado aportó únicamente 100 soles mensuales entre los 20 años y los 45 años. Suponiendo que la rentabilidad promedio del sistema en esos 25 años fue de 10% -recuérdese que la rentabilidad en los últimos 20 años ha sido 12.6% dada la buena gestión de las AFP-, entonces este afiliado habrá acumulado a los 45 años 62,390 soles, cifra que se convierte a los a los 65 años en la enorme cantidad de 419,726 soles, por tanto le tocaría exactamente una pensión de 2,823 soles (tres veces la pensión promedio) [4]. Esta cifra puede parecer inverosímil dado que el aporte fue solo de 100 soles al mes durante seis meses al año por 25 años, pero este es el efecto de la capitalización del dinero en el tiempo. Los primeros 100 soles aportados el primer año ganarán rentabilidad durante 45 años, los segundos 100 soles [5] ganarán rentabilidad por 44 años y 11 meses, y así sucesivamente. Si usted aporta 100 soles hoy, en 45 años serán 7,289 soles. Puede verificar estas cifras usando el Simulador que desarrollé para corroborar estos cálculos.

5.2 años completos de toda una vida laboral se habrán dedicado a ahorrar pan para mayo y no a vivir adecuadamente en enero

Otro ejemplo similar se da para un afiliado que ha aportado entre los 20 y los 40 años. Al finalizar sus aportes habrá acumulado 32,729 soles, mientras que a los 65 años su fondo ascenderá a 220,181 soles, con el cual le corresponderá una pensión de 1,481 soles, el doble de la remuneración mínima vital (RMV).

A la luz de estos números queda claro que con esta política la cobertura se dispararía, la densidad de cotización se incrementaría sustancialmente, y por si fuera poco, la formalización ya no sería el gran problema que es hoy. Para ello planteo lo siguiente:

Primero, hay que desligar por completo la pensión del afiliado con el promedio de sus remuneraciones. Olvidemos la tasa de reemplazo como un objetivo a alcanzar, si bien se usa en muchos países, ellos tienen otras ventajas que nosotros no, y cada país es autónomo para tomar las decisiones que mejor le asientan. Cuestionemos los paradigmas y ejerzamos el pensamiento crítico.

Segundo, los aportes mensuales deben tener un tope, y como he demostrado ese tope podría ser de 100 soles. No importa cuál sea su sueldo, no estará obligado a aportar más. Las personas que ganan 750 soles aportarán solo 75 soles tal como sucede ahora.

Tercero, los afiliados que consigan acumular un fondo suficiente a los 50 años para generar una pensión mayor a una RMV a los 65 años estarán exentos de aportar. De esa manera se premiará a los afiliados que aportan desde jóvenes. Debe tenerse en cuenta que entre los 50 años y los 65 años el dinero seguirá ganando una rentabilidad anual promedio del diez por ciento.

¿Alguna duda? Mi conclusión es que la pensión no tiene que ser “digna”, la vida sí. No digo más.

Puede encontrar más información en mi Página Web

[1] Incluye la comisión y el seguro de invalidez que debe pagar, que en promedio asciende a 13% del sueldo, si se mantiene la comisión por flujo. Cabe precisar que el seguro de invalidez no es un seguro de salud.

[2] El Perú es un país de frases hechas creadas por los medios y escaza reflexión; esta frase es un claro ejemplo.

[3] Por ejemplo en su célebre "Elogio de la Ociosidad", que le da el título al libro homónimo.

[4] Asumiendo una inflación de 4.06% anual y que el afiliado es varón sin beneficiarios.

[5] Para ajustarse a la inflación y que el valor del dinero se mantenga el aporte podría incrementarse año a año de acuerdo al sueldo mínimo (remuneración mínima vital)


Escrito por

Alberto Frydman Prizant

Asesor independiente de aportes y pensiones. Vocero oficial de la asociación peruana de afiliados.


Publicado en

AFP

Un blog para los afiliados al sistema privado de pensiones